Entrevista a Adriana Caboz: Atención al cliente desde Concón para Nueva York

“Yo amo mi trabajo, amo atender a la gente, la atención al cliente. A mí eso me apasiona y a veces se me pasa la hora”

Adriana Caboz se despierta con el sonido de las gaviotas en su casa en Concón, Chile, a solo unos metros del Océano Pacífico. Esta venezolana trabaja como asistente virtual y se ha especializado como analista courier y en atención al cliente para The Courier Expert en Nueva York . Aquí nos cuenta un poco sobre su estilo de vida freelance y su teletrabajo. 

Sus horarios durante la semana varían: algunas mañanas practica combat en Playa Amarilla, en otras se toma más tiempo para despertar a su hija María —de 10 años— y prepararla para sus clases. En otros ratos libres hace diligencias o pinta hermosos maceteros para su emprendimiento.

Cuando se acerca la hora de su turno laboral, Adri activa su oficina en la sala de su casa: tiene un escritorio de trabajo, una computadora y un teléfono con línea estadounidense que funciona con wifi. Al conectarse, esta freelancer parece hacer un viaje astral: Está en Nueva York atendiendo a los clientes de The Courier Expert. Aunque nunca ha visitado la ciudad estadounidense, parece conocerla mejor que muchos norteamericanos. Cuando termina su jornada, Adri vuelve a Concón.

Aprendió a trabajar como analista de procesos de distribución con la empresa de su tío en Caracas, Venezuela. Entendió rápidamente cómo funcionaba el software ControlBox y estableció relaciones con otras empresas, clientes y afiliados que participaban en la red de envíos. Fue así como conoció a su actual jefe, quien le ofreció su trabajo a distancia luego de que Adriana se estableciera con su familia en Chile.

En esta entrevista, Adriana Caboz nos cuenta más sobre su trabajo remoto, sobre ser mamá freelancer y sobre trabajar desde casa:

Andrea Miliani: ¿Cómo se llama tu cargo? ¿En qué consiste?

Adriana Caboz: Yo soy como una especie de atención al cliente y analista courier. Estoy encargada de analizar toda la carga que sale y de hacerle seguimiento desde que sale de nuestra oficina hasta que le llega al cliente a la puerta de su casa. 

AM: Entonces te encargas del seguimiento por sistema y también de atención al cliente.

AC: Sí, la atención al cliente ahora la hago vía WhatsApp Business, aquí en la computadora. Y al principio trabajaba con Teamviewer remoto, en Nueva York tenía mi escritorio, mi laptop, todo, pero todo lo manejaba desde aquí, desde mi casa. 

AM: Hiciste este trabajo en Venezuela y en Chile con clientes en Estados Unidos. ¿Te parece que la distancia en la atención virtual es un problema?

AC: No, para esto no. Obviamente si hay un problema grave con la carga en Venezuela que amerite que llegue el dueño de la empresa, sí, pero todo esto se puede hacer desde la oficina o desde afuera. 

AM: ¿Trabajas con un equipo? ¿Cómo se comunican? 

AC: Nos comunicamos siempre. Para este trabajo lo principal que debes tener es internet y con eso ya nos podemos llamar, hacer videollamadas, reuniones en conferencia, lo que se necesite para que todos manejemos la misma información. 

Yo trabajo acá en Chile, una muchacha que está en Venezuela hace estatus, otro compañero en New Jersey se encarga de todo lo relacionado con el  sistema, otro muchacho atiende en Astoria y la community manager trabaja desde España.

AM:  ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en casa con tu hija?

AC: Al principio ella estaba más pequeña, entonces tenía que decirle “ya va, María, que estoy trabajando”. Hemos crecido juntas en eso. Los niños  aprenden. Por lo menos María ve la hora y me dice: “Mamá, ya casi sales”. Igual siempre trato de agarrarme unos 5 o 10 minutos para estar con ella, para llevar un poquito de sol y jugar en el patio, para hablar. La idea es que, aunque esté ocupada y no pueda prestarle mucha atención, ella sepa que mamá está aquí para cualquier cosa.

Ahora María lo entiende perfectamente, pero las personas que están a mi alrededor (familiares, amigos, visitas) no lo entienden todavía. Yo estoy en la sala, sentada en la computadora, pero para ellos yo estoy escuchando música o haciendo otras cosas. Todavía no les queda muy claro que yo estoy trabajando y me hablan: “Adriana, mira tal cosa”

Y es difícil porque es como si estuviera sentada aquí, pero en realidad yo todos los días a las once de la mañana me voy para Estados Unidos y a las seis de la tarde regreso a Chile.

AM: El trabajo astral.

AC: Sí, es así, se debería llamar trabajo astral. Es difícil y agota mucho mental y físicamente: te empiezan a doler las piernas. A mí me da porque paso mucho tiempo sentada, me imagino que a las secretarias les pasa lo mismo. Calambres en las piernas, al principio los dolores en la columna. Horrible. Por eso es que también me he animado a hacer ejercicio, porque sé cómo me voy a sentir si no lo hago. 

AM: El encierro afecta.

AC: Sí, es horrible pasar todo el día encerrado. A veces se me pasa el tiempo rápido, pero a veces se me pasa lentísimo y apenas cierro la computadora ya quiero salir y hacer planes porque estar todo el día encerrado igual cansa, aburre un poquito.

Cuando trabajas en casa tienes que aprender a cuidarte a ti misma. Tienes que aprender a cocinarte rico para ti misma, aprender a bañarte y a estar bonita para ti misma, porque estás en casa y nadie va a estar aquí. No te van a ver tus compañeros de trabajo, no te va a ver el señor del autobús, no te va a ver el vecino cuando sales de tu casa porque siempre estás aquí, pero tienes que aprender a cuidarte. Yo al principio andaba con la misma pijama con la que me dormía, me levantaba y trabajaba. Mi mamá me dijo: “Adriana, vas a reventar, vas a salir rodando de aquí, por favor ponte a hacer algo”. Eso me pasó el primer mes nada más y ya después me di cuenta de que tenía que cambiar, me sentía fea y decidí arreglarme para mí misma.

AM: Encontraste el balance. ¿Cuál es la fórmula para organizar todo?

AC: Sí se puede organizar el tiempo, es cuestión de determinar en el día a qué le vas a dedicar tiempo y saber que podemos con todo, pero no con todo a la vez. Yo era superdesorganizada, esto ha sido una universidad para mí y todavía estoy aprendiendo. Yo pienso que es importante tener horarios que se adapten al trabajo y a la vida en casa. 

Uno se va organizando con el tiempo, ordenando las prioridades: el trabajo, mi hija, mi tiempo para mí y ya después mis amigos, mi novio, porque ahorita también tengo a alguien que quiere compartir más conmigo. Es dar un poquito para cada uno.

AM:  Y para cerrar, ¿cuál sería tu recomendación para una persona que quiera hacer lo mismo que tú haces?

AC: Hacer hábitos. Si uno no hace el hábito de que todos los días a esta hora te tienes que sentar a trabajar, es imposible que puedas trabajar desde tu casa.  Debes tener las prioridades, los hábitos y cumplir con los horarios que tú mismo te estás poniendo en el día. Porque si no se vuelve un desastre. A mí nadie me dice “Adri, acuérdate que te tienes que ir o hacer esto”, yo misma me tengo que parar de la mesa después de comer, cuando estoy hablando y decir: “muy bonito todo, pero permiso, me voy”

Y que te guste tu trabajo. Yo amo mi trabajo, yo amo atender a la gente, la atención al cliente. A mí eso me apasiona y a veces se me pasa la hora. 

Si vas a trabajar desde tu casa tiene que ser algo que te guste. Y si no tienes los hábitos de trabajar desde casa, si no sabes establecer las prioridades y aparte no te gusta el trabajo, va a ser imposible concentrarte.

Andrea Miliani
Andrea Miliani

Periodista digital, traductora, escritora. En este blog redacto notas sobre mi estilo de vida como freelancer, noticias y consejos.

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